lunes, 6 de enero de 2014

viernes, 11 de octubre de 2013

Nadie se enamora de una chica triste

No se describir como me siento. Son muchas emociones y pensamientos enquistados que hoy han querido explotar, por esa puta manía de quedármelo casi todo para mi. Así, que aquí estoy, con mi voz muda, odiando todo lo que forma mi mundo; familia, amigos, Barcelona.. en definitiva vida. Odio mi vida. 
Es un vació interminable. Solo mi mejor amigo se salva de estar en mi lista negra.
Me he convertido en esa taza de café solitaria, abandonada en el fregadero, la hoja de un libro arrancada que vuela por las calles de Madrid, una carta sin destino, el buzón desierto, un reloj que no funciona, esa botella de vodka en el que guardo mi corazón. Un futuro incierto. 
Tengo dentro toda la soledad de los aeropuertos,me siento más sola estando en "casa" que siendo una extraña cuando me marche hace 1 año a Madrid. Por no hablar de como extraño las luces de la gran via cuando anochece, y esas noches en que mis demonios y yo hacíamos largas treguas. 
No se si han sido mis lagrimas, o quizá el querer llenar de palabras este vacío infinito, el que me ha llevado a escribir. 
Al fin y al cabo, es una forma de  anestesiar a mis demonios. Creo que hasta ellos se encuentran solos en el infierno. Y es que una vez destapada mi armadura, solo encuentras fragilidad. Puro cristal, que con facilidad se rompe y corta. Y seguro que muchos al leer esto seguirán sin entenderme. Creo que todos los que forman "mi gente" nunca me han entendido, en su defensa diré que no es fácil. La verdad, es que ya no me preocupa. 
No busco que nadie lame mis heridas, pero a veces necesitamos abrazos que nos calmen. Cuando era pequeña me refugiaba en unos brazos y melena rubia que me daban fuerzas y me decían: eres la mejor. Yo siempre creí lo que decía mi madre. 
Cada noche me sentía una heroína, y me imaginaba sobrevolando los tejados. Ahora, casi dos décadas después, "eres la mejor" ya no me consuela. No entiendo nada. El día menos pensando, meto en una maleta un par de pantalones y jerséis  y me largo, junto con mi soledad. Cojo uno de esos trenes sin destino con camas alineadas. Y escapo mientras miro como todas las luces se quedan atrás. 
Como todo se hace pequeño, y yo por fin me hago grande, poco a poco. Con los auriculares puestos fantaseando con que quizás alguien me eche de menos. 

domingo, 7 de julio de 2013

Bela Borsodi

Bela Borsodi nació en Viena, y en 1992 se mudó a Nueva York. 
Desde allí ha enfocado su vida a la fotografía. Ha trabajado para diferentes editoriales  y firmas de moda. 
Como New York Times Magazine, V Magazine, Vogue, Elle, Glamour, Wallpaper, Wall Street Journal, o WAD.
Con sus trabajos es capaz de hacer que la ropa y los accesorios adquieran un efecto tridimensional. 
Personalmente lo que más me gusta de sus proyectos, y la razón de hablar de él en el blog, es porque se desmarca de las típicas editoriales de moda, creando imágenes con sentido del humor y una estética transgresora. 
A continuación una recopilación de sus distintos proyectos para editoriales y firmas de moda.



















martes, 2 de julio de 2013

Nada

Como una coche sin gasolina tirado en la carretera. 
Todos los coches van pasando por delante de tus narices, y tu allí, tirado, espectador de como vas quedándote atrás del mundo. Sabiendo que cuando llegues, será quizás demasiado tarde. 
Yo soy ese coche.
Si esto fuera una película aparecería un chulazo con unas gafas de aviador y se ofrecería acompañarme a la gasolinera más cercana a por gasolina en su deportivo rojo. Pero para que nos vamos a engañar, no soy protagonista de este tipo de películas. Yo soy especialista en protagonizar películas a las que filmaffinity puntuaría con un 2. 
Así que aquí estoy, tirada, y con falta de combustible. Con ganas de volver a la carretera y revivir urgentemente. 
Y todo este desahogo he querido compartirlo aquí desde hace días, pero tenía miedo que si empezaba a escribir, no pudiera parar de llorar. Las personas que nos cuesta que nuestros sentimientos fluyan, después somos victimas de una explosión de tristeza que te puedo pillar, por ejemplo, un martes a las 3pm de la tarde. 
Yo agradezco que estos momentos siempre me encuentren sola. O con el portátil cerca para transformar mi oscuridad en palabras. 
De ese modo, duele menos sentirte parte de nada. 


lunes, 13 de mayo de 2013

Menos es más

Desde pequeña mis padres siempre han intentando que estuviera en contacto con el arte. 
Por ejemplo, os contare que mi padre desde bien pequeña me llevaba los sábados  al cine del pueblo. 
Mi padre siempre ha trabajado mucho y lo veía poco, pero los sábados eran sagrados, y yo esperaba toda la semana ansiosa para que llegara ese momento. Era mi día favorito de toda la semana. También recuerdo algunos domingos con mis padres en la fundación Miro, en Barcelona. Yo me quedaba allí plantada observando sin entender nada las obras, preguntando a mi madre si existía belleza en todas aquellas pinturas. Mi madre siempre me decía "Cada cosa tiene su belleza" Pero con 7 años esta frase me sonaba a chino. 
Yo no entendía nada, tan solo quería saber si era bonito o no.  Con el paso del tiempo me he dado cuenta que era lo mejor que podía haberme pasado, y de la suerte que tengo de haber recibido la educación que me dieron, porque puedo ver belleza allí donde muchos no ven nada. Y eso me pasa con las fotografías de Richard Billingham.

Richard Billingham es un fotógrafo ingles, que fue rechazado por 16 escuelas de arte antes de conseguir acceder a la Universidad de Sunderland. 

Su padre era maquinista hasta que se quedó sin empleo en plena época de  Margaret Thatcher, y ante las nulas perspectivas laborales tomó la nefasta decisión de convertirse en alcohólico y empezar a vivir únicamente de los subsidios. La necesidad de dinero, le hizo vender su casa para pasar a vivir en un bloque de viviendas sociales. Su madre, con un problema de obesidad, fumadora compulsiva y únicamente interesada por los animales domésticos, las chucherías, los tatuajes y los puzzles. 

En medio del desolador panorama familiar, Richard Billingham optó por el arte como forma de poner un poco de orden en el caos familiar. Y decidió utilizar su familia como modelos, capturando escenas cotidianas en su casa. Con el tiempo las reuniría en un libro que se titula Ray’s Laugh y que le abrió las puertas del mundo del arte.












Me gusta porque nos muestra una realidad familiar sin artificios ni técnicas de otro tipo, solo la vida en estado puro, sin contener ningún tipo de mensaje social, político o cualquier otro tipo, como alguna vez ha explicado el propio Billingham. 

“Mi intención no es la de causar ningún tipo de impacto, de ofender, ni ser sensacionalista o dejar un mensaje político o de lo que sea, solo quiero hacer un trabajo con el máximo contenido espiritual del que soy capaz”, afirma.


Espero que os haya gustado el artista y la obra, y sino, algo nuevo habéis aprendido.

miércoles, 10 de abril de 2013

A domicilio por favor




Un follamigo es una persona con la que has salido un par de veces pero sin llegar a ninguna parte, pero que te lo hace tan bien, que le tienes.....de reserva. Como un telepicha. 
El problema viene cuando le conviertes en persona.

lunes, 18 de marzo de 2013

Luz y amor




Odio estar triste, supongo que como todo el mundo, pero yo un poquito más si cabe, estar triste me conduce a él,aunque jamas voy a reconocerlo, mi amor propio me lo impide, y la verdad es que tengo talento para fingir que las cosas no me importan.
Una vez leí que los grandes amores de tu vida son aquellos que te cambian, si eso es así el fue el amor de mi vida. El único. 
Autodestructivo, tierno, violento, sexual, rudo, posesivo. 
Sin comerlo ni beberlo perdí la cabeza y las bragas de una forma enfermiza. Aun puedo sentir ese nudo en el estomago que sientes cuando crees que vas a morir de amor. Lo ame, lo ame como una perra, lo ame y lo sentí como si me fuera la vida en ello, lo ame sin pensar, lo ame hasta destruirme, lo ame hasta perderme, hasta hacerme pedazos. Lo ame como solo aman los locos. 
Tres años y medio después sigo sin encontrar todos aquellos pedazos, una parte de mi murió cuando nuestra historia termino. Cuando te pierdes a ti misma, tienes dos opciones, intentar recordar quien eras o ser una persona totalmente distinta. 
Yo opte por la segunda opción, y me convertí en Jones. 
De Aina, os voy a decir que aun nadie ha podido bajar la cremallera de su corazón, que sigue encasquillada en un recuerdo.
¿Sabéis que? París fue nuestra ciudad. Todos los amantes del mundo tienen un rincón, una ciudad. La nuestra fue París. 
Él significaba para mi todo lo que representa París, la ciudad de la luz, del amor. La misma luz y amor que se llevo él cuando se marcho de mi vida.  
Esta noche me iría a París. Me quedaría a vivir allí unos meses, pasearía por delante de la torrefiel hasta que amaneciera, me quedaría allí, paseando, intentando atraer toda la luz y el amor del mundo a mi vida, que esta con las ventanas bajadas y a oscuras. París seguro que sería una buena medicina. Que pena no saber francés. 
Así que por el momento me conformo con escuchar a Sabina. 
De Sabina he aprendido tres cosas; Que hay canciones que no se pueden cantar con cualquiera, que de amor saben más los borrachos. Y que los amores que matan sí que mueren, pero nos hacen inmortales.